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La diáspora de los sueños perdidos

“Creced, multiplicaos, llenad la tierra...”, (Gén. 1,28), mandato divino tras la creación del ser humano que se compone de cuerpo y alma, tal como nos enseñarían los clásicos. Obviaremos que en lo referente a lo corpóreo el hombre lo ha tenido bien en cuenta y hoy habita por todo el globo terráqueo excepto aquellos lugares de imposible supervivencia, no sé si por convicción propia, imperativo divino o tan solo como resultado del abandono a los placeres de la carne. Hablamos de la dimensión anímica del hombre, allá donde residen las capacidades racionales. El alma ─inmortal o mortal, depende de a quien tengamos como referente válido─ nos caracteriza como seres humanos y nos proporciona conocimiento y pensamiento. Así podemos decir que los pensamientos deben crecer y multiplicarse para cumplir el mandato de la naturaleza, de... ¿tal vez, Dios? A consecuencia de ello, es misión, humana o divina, de toda persona difundir las ideas por encima de quienes pretenden coartarlas en...

Las ilusiones perdidas por Concha Caballero

No se van en trenes con maletas de cartón pero llevan sus bienes más preciados: un portátil, un móvil de última generación regalado por un familiar o conseguido a base de una lucha de puntos sin cuartel. Suelen tomar un vuelo de bajo coste, cazado pacientemente en las redes de Internet. Se van a hacer un máster, o han logrado una mal llamada beca Erasmus que costará a la familia la mitad de sus ahorros. Otras veces van a hacer de au-pair, de auxiliar de conversación, o a cualquier trabajo temporal. La familia va a despedirlos a la puerta de embarque y mientras se alejan disimularán unos su pena y otros su incipiente desamparo. "Es por poco tiempo -se dicen-. Dominarán el idioma, conocerán mundo... Regresarán en pocos meses". Hasta hace poco era un privilegio de los nuevos tiempos que les permitía gozar de una libertad sin límites, de un mundo sin fronteras, de una capacidad casi infinita de aprendizaje... Hasta que llegó la crisis y la maleta pareció distinta, la espera e...